“En mi otra vida”
Por Marisel
Aun recuerdo cuando la encontré en un bar de mala muerte del barrio estación, era un bar amarillo que se llamaba El Vialino, en honor a un equipo deportivo de la zona; ella era muy blanca y con los labios casi morados, nunca supe si era por su color natural o simplemente porque había tomado alrededor de tres litros de vino en las últimas horas.
Yo iba casi siempre al lugar a tomarme unas dos cañas del peor vino de la región y a estimular mi vouyerismo, ya que siempre me han gustado los personajes en la desgracia, alcohólicos, prostitutas, limosneros, o lo que muchos llaman la gente pérdida en su vicio, sin importar cual fuese el vicio, pera para mis ojos intoxicados de mi mismo eso era algo agradable y casi alucinante.
Pero esa noche de junio helada como el peor de los inviernos que he tenido en mis 31 años, era especial, el aire tenía un aroma diferente que incluso lo podía sentir en el peor de los bares que yo había ido en los últimos años de mi vida.
Mi cigarro se consume, y yo no puedo dejar de mirar a la mesa del rincón, ahí esta ella con sus delgadas y delicadas manos, mirando el piso y con ganas de romper esa copa, sus pantalones son viejos y pasados de moda, sus zapatillas esta muy rotas, pero se ve armónica en su desorden.
Me dan ganas de tomarla y darle besos largos, de tomar helados en la playa, de beber juntos debajo de un árbol gigante, de amarla, de protegerla. Me dan ganas de llevarla a mi departamento, hacerle el amor y comprender su infierno.
¿Qué mierda hago?, me preguntaba como 90 veces por minuto. Al final después de una hora aproximadamente me acerque a ella y le dije. Me das un cigarro. Ella me miro como enojada, pero a la vez con ojos de estar cansada de estar enojada y me responde, por supuesto, toma saca uno de la cajetilla. Y yo con una cara de felicidad frente a al respuesta le digo gracias, mil gracias. Ella aun con enojada solo esboza una cínica sonrisa, a la vez observo sus ojos dulces y me percato que había llorado toda esa noche, sus ojos hinchados me dejaron con una pena que no me pertenecía
Enciendo el más arrugado de los puchos de la noche mientras la miro sin pestañear…¿cuál es tu nombre?, ella con la voz escondida en el baso de vino me dice Amapola, ese es mi nombre, y por favor ándate de aquí, quiero estar sola.
Como cualquier hombre ubicado y respetuoso de la intimidad del resto, me retiro, y digo un seco y molesto..¡Gracias por el pucho!..
Me voy del lugar con 280 preguntas en la mente, con ganas de vomitar ese vino que al final ni asimile, ya que lo único que pude asimilar fue a esa mujer,,su nombre sonaba fuerte en mi cabeza..Amapola, Amapola…Amapola.
Me fui a mi departamento, este quedaba a seis cuadras del lugar más infernal de toda esta ciudad. Recordaba a la perfección su cara blanca como la cocaína, jajaaj, que gracioso su cara me recuerda a la droga, nada bueno podía venir de esa mujer. Pensé en ella muchas tardes, y me fume muchos cigarrillos en su nombre, fui varias veces a ese bar, y me senté en su rincón, la pensé tantas veces que ya ni quiero recordar, cuanto la recordé.
Paso el tiempo nunca mas la vi. En todo un año aproximadamente, y en junio con otra noche de frió regreso al mismo bar, a beber el mismo trago, y fue increíble al mirar a la esquina y la veo otra vez, mi corazón saltaba como un payaso esquizofrénico recién soltado del siquiátrica, pestañee varias veces no podía creerlo..ERA ELLA….ufffffff que hago, le hablo, la invito a un trago, no mejor le pido un pucho.
Hola mi nombre es Pablo, me puedes dar un cigarrillo. Pospuesto saca de la cajetilla. Yo respondo un enfermizo, gracias, muchas gracias. Tan extraño era mi tono que ella me miro toda asustada.. No es nada; me dice dudosa.
Hola Amapola, ¿cómo estás?. Bien, me contesta suavemente. ¿Te acuerdas de mi, el año pasado en esta misma fecha aproximadamente, te pedí un pucho, lo recuerdas,,,,Ella esboza una sonrisa plena. Si, como olvidarlo, te dije que me dejaras tranquila. Sabes, le digo convincentemente, estoy muy feliz de volver a verter, eres muy atractiva y eres todo un misterio para mi.
Gracias Pablo, pero no pretendo tener sexo contigo, te ruego me dejes tranquila.
Disculpa no quiero tener sexo, solo quiero saber más de ti. ¡Mentiroso!.me grita, por lo menos se sincero ¿quieres acostarte conmigo? Por favor confiésalo. En ese momento me da una risa apestosa, de unos 5 minutos, la que no podía detener.
Mira, sabes Amapola, me cargan las mujeres como tu, que siempre piensan que un hombre quiere sexo, perdona pero me retiro, fue un placer volver a verte.
Me levanto con mi orgullo herido y con una sensación asquerosa en la garganta y salgo de ahí con una cara de hombre enfurecido con todo el mundo. Camino lentamente a mi departamento reflexionando sobre que había hecho mal, al abrir el portón de mi edifico siento una voz que grita desesperada… Pablooooo, Pablooooo, espérame. Miro asustado y veo a Amapola corriendo, como loca, y como arrancando de un violador. Me toma de mi chaqueta y me dice por favor deja que me quede esta noche contigo, ¡te lo ruego déjame entrar!. Yo sin saber que mierda pasaba le digo. Si, por favor sube, sube. Al llegar a mi departamento en el 5° piso, cierro la puerta sin la simpatía que tenia en la entrada del edificio.
Señorita, me puede explicar que le sucede, me esta asustando. Ella me mira y tuerce la cabeza, y ahí me mato, cada vez que una mujer hace eso, me siento vulnerable. Bueno, ponte cómoda. Y duerme en mi cama es la más acogedora del este lugar.
Ella se levanta y me dice, ¡Pablo quiero que me cuides por un tiempo!. Disculpe señorita locura, pero yo no puedo cuidarte, tengo novia y si sabe que estas aquí me mata.
En ese momento, se me dieron vueltas todos mis principios y le dije. Te ruego me esperes voy al baño, y vuelvo. Una vez solo en el baño, me digo a mi mismo…Pablo que estay haciendo weon, con una mujer loca en tu departamento, tenis que echarla de aquí. Si sabe la Paola me mata, y mis amigos y mi familia, justo ahora que mi vida esta ordenándose,,weon échala. Pero por la mierda, weon, no puedo me digo dándome cabezazos en la pared, esa mujer me agrada demasiado, por la mierda…¿qué hago?.
Al salir del baño la veo desnuda en el sillón y muy feliz. Pablo soy toda tuya te ruego me tomes como un objeto, seré tu mujer objeto, haz lo que quieras conmigo. Su voz era convincente y muy erótica.
Señorita usted esta loca, a mi no me importa tener sexo contigo, que te quede claro, estay loca totalmente, por favor ponte la ropa. Y sal de aquí.
No, no pienso hacerlo, quiero pagarte con mi cuerpo, escúchame…..tu me da comida y alojamiento, y yo te doy mi cuerpo y te hago todas las mañanas sexo oral. ¿Qué te parece?.
Que diablos pasa aquí le grito asustado. Amapola, te ruego salgas se de mi departamento ahora mismo, antes de que llame a los carabineros.
Mi delgada Amapola se comienza a vestir, mientras llora con una tremenda tristeza, que me hace nacer un nudo muy duro en la garganta, que pena mas grande me daba mientras recogía su ropa y cubría su cuerpo blanco como la cocaína.
Se vistió lentamente, para que yo la viera, eso creo. Observé sus labios, eran muy rojos y gruesos, tal como el primer día que la vi, sus manos delgadas y frágiles como de papel de volantín, de transparentes, se le podían ver las venas. Sus brazos eran delgados, y sus pechos eran pequeños pero muy bien formados, ella era mi Amapola, una mujer en la que había pensado un buen tiempo, que se vestía, para no volver a verla, al final se puso unas zapatillas viejas como las del año pasado y al hacer el nudo me mira a los ojos y me dice, perdona, nunca quise causarte tantos problemas.. ¡te ruego olvides esto!.
La tomo de su mano, Amapola nunca te olvidare eres muy especial, pero nos conocimos muy tarde y tu existencia me traería muchos problemas, por favor desaparece de mi vida no quiero volver a verte.
En ese momento ella vota unas lágrimas gigantes de sus ojos cafés intensos, y se despide con un helado beso en mi boca. Sale cierra la puerta suavemente y yo me desplomo en el piso, me digo aliviado. Pablo hiciste lo correcto, esa era una loca que no podía dormir aquí, weon lo hiciste bien. Soy un gran hombre, siiiiiii, ¡soy lo mejor!.
Me tiro en la cama, leo el diario y me quede dormido con el beso fresco de mi dulce Amapola, mis labios se congelaron con ese beso de junio, de la mujer más loca que he visto en mi vida.
El la mañana de ese viernes me despierto pensando en ella asustado, llamo a mi novia para recordarle que ese día comeríamos juntos a mediodía. Después me duche, con una tremenda nostalgia, que se relacionaba con esa mujer del bar, la que no volvería a ver nunca más, pero era por mi salud mental.
Al salir del edificio la veo acostada en la cuneta, y casi me morí del asombro, era mi bella Amapola, la tomo entre mis brazos, estaba congelada como siempre, le grite fuerte para que se despierte, mientras pensaba que la invitaría a comer algo, que malo fui porque la deje sola, que tonto fui, tenia mil voces dentro de mi cabeza que me culpaban. Y la gente miraba la escena todos asustados, un carabinero me dice ….caballero deje esa mujer, es una borracha buena para nada, yo la he visto antes en lugares muy extraños siempre fumando y tomando vino, déjela que pase la borrachera, no mas…..
Pero algo andaba mal, ella no despertaba, la apreté fuertemente. Mi Amapola estaba muerta, no respiraba y mi cuerpo se sentía mal, me dolía todo, me quería morir, y en su mano tenia un papel viejo, sucio y arrugado, que se notaba había apretado muy fuertemente, lo abrí y lo leí.
Quiero pedir perdón por no saber como se vive esta vida, perdón por no saber todo sobre el amor, perdón por no saber tener paz en mi mente. Perdón por no saber qué hacer con mi existencia…estuve aquí, pero siempre me sentí como un fantasma borracho, al que no le gustaba este mundo pero que no tenia la fuerza para hacer nada, no soy de este lugar. Amapola….infinitamente pediré perdón.
Ya han pasado tres años de ese viernes infernal, ahora estoy casado con la Paola mi novia de siempre, mi vida esta en orden como siempre lo planifique, soy un publicista exitoso con una hija de un año y mi esposa embarazada de otro bebe. Nunca olvidare a mi Amapola que paso tan rápidamente en mi vida. Conservo el papel que tenia arrugado en su mano, paso por el Vialino, pero el lugar lo cerraron, ya no existe.
Fumo, los puchos que ella fumaba sentado en mi terraza, veo como pasa mi vida planificada y correcta, como una película proyectada en el muro de mi casa también planificada, mientras mi mujer planificada y buena me trae un jugo.
Amapola nunca supe mucho de ti, tan solo que eras mujer, que era buena para beber, y que una parte de mi estará unida siempre a ti, te aseguro que en la otra vida mi Amapola amada, estaremos juntos y seremos felices de verdad, en mi otra vida aprenderé a ser feliz y no tendré una vida ordenada nunca mas, te lo prometo.
viernes, 1 de junio de 2007
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